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Este artículo presenta una mirada importante acerca de los nombres que se ponen a estos trastornos desde la ciencia de la medicina, mucho más interesante puede ser la mirada desde la subjetividad. Léanlo y pueden mandar comentarios.... 25 de Octubre de 2009 | 06:00 Un desorden alimenticio muy peligroso para la salud
Es una obsesión patológica por consumir sólo comida orgánica y nada de carne ni alimentos cocidos. Obsesión. Al final, el cuerpo paga las consecuencias. INFORMACIÓN GENERAL www.elancastidigital.com.ar
Con la llegada del calor comienza el despoje de vestimentas y aparece la "urgencia" por eliminar los kilos adquiridos en el invierno y que estaban ocultos bajo los suéteres. Para mostrar la silueta se recurre a distintos métodos, como el gimnasio o las dietas y se trata de adquirir hábitos alimenticios más saludables. Es sabido que los extremos no son buenos y en cuanto a alimentación tampoco hay excepciones. La premisa es comer en calidad y no en cantidad. No obstante, los nutricionistas comenzaron a observar desde el verano pasado una "nueva tendencia" en pos de una supuesta "sana alimentación". La obsesión y el culto por el cuerpo perfecto, como también por la vida sana pueden derivar en la ortorexia, un nuevo desorden alimentario. Se trata de una obsesión patológica por consumir sólo comida orgánica, sin conservantes ni grasas. Lo grave es que algunas personas eliminan por completo las carnes, otras sólo comen frutas y las más estrictas no comen alimentos cocidos, sino sólo crudos. Paula Morales, licenciada en nutrición, comentó que tal vez por querer asegurarse la perfección en el cuerpo se cree que la exageración en las dietas puede llevar a vivir más sano o más años. "Está muy relacionado con la longevidad y se llega a pensar que cuantos más vegetales se coma, más años vivís o menos arrugas tenés", contó. La especialista remarcó que con este tipo de dietas extremas se van eliminando los alimentos nutritivos y advirtió que como cualquier otro tipo de dietas, tiene que ser monitoreado. La persona tiene que tener un control, aclaró. Para Morales, en realidad todo tipo de dietas se pueden hacer, pero cada una tiene un tiempo de realización, alertó. Es innegable que las manías a veces se convierten en obsesiones que, a corto o largo plazo resultan poco saludables. Las personas ortoréxicas se complican la vida a niveles increíbles. Por ejemplo, si las verduras no están cortadas de determinada manera, dejan de lado el plato, sin comer nada luego. Como todo dogma extremista, en la persona que no cumple con esta dieta autoimpuesta, aparece un enorme sentimiento de culpa, coronado por dietas más rigurosas o ayunos. Además, tienen "algunos rituales", como cortar las verduras sobre madera o cerámica, que es su mayor deleite. Y algunas personas sólo comen verduras de sus propias huertas. "El exceso y los extremos, sin dudas, traen problemas en la salud a la larga, por no incorporar minerales, fibras, vitaminas. En el caso de la ortorexia no se incorporan proteínas, que son sumamente necesarias para los músculos, para la formación de células", explicó. Además, la nutricionista recalcó que la alimentación tiene que ser siempre variada, pero el tema principal pasa por la concientización de la gente. Éste es el punto con el que más se reniega, admitió. También indicó que no necesariamente hay que estar todos los días, todo el día saludablemente. Pasa mucho por la concientización y por la información que la gente tiene. Tal vez, algunas personas no quieren estar informados y van haciendo la dieta que les parece, sin consultar. "Se puede comer de vez en cuando unas papas fritas, unos maníes salados, o un cuarto kilo de helado. La gente, a veces, come mal, en exceso, y tal vez se quieran pasar al otro lado para recuperar la figura que tenían antes o piensan que una alimentación totalmente a base de verduras es mucho más sano. En todos los casos tiene que haber un especialista monitoreando a las personas, para que no caigan en un problema de trastorno alimentario", aconsejó. Tampoco comer carnes rojas o blancas es malo, pero la cuestión es buscar el equilibrio y no excederse, resaltó Morales. Se pueden reemplazar por las legumbres; en la clara del huevo hay muchas proteínas siempre y cuando se coman alimentos variados, como cereales y arroz. Los lácteos son fundamentales y tienen proteínas. "Hay que acordarse del calcio para llegar a viejos en el mejor estado posible, con los huesos sanos y sin osteoporosis u otros problemas óseos. Los ancianos se quiebran fácilmente. Estas complicaciones van surgiendo por una mala alimentación de niños y jóvenes", alertó.
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